Este cuaderno se escribe para quien tiene un banco improvisado en el balcón y mide en milímetros, para el que heredó las herramientas de un abuelo y no sabe por dónde empezar, y para el que restaura muebles en un taller de barrio. No es un sitio para fábricas ni para quien busca resultados de un día para otro: aquí se anota el proceso, el error y el ajuste posterior.
No hace falta un taller grande para cortar bien. Hace falta una superficie que no se mueva, una herramienta afilada y ganas de anotar lo que salió mal. Este cuaderno se escribe para quien trabaja la madera en el balcón, en el patio o en una habitación de dos por tres, y necesita medidas claras antes de comprar el primer tablón.
Si ya tienes el corte a medias, revisa cómo montar un banco firme sin taladrar las paredes o mira el orden correcto para afilar un formón antes de volver a medir.